Fuerte y altivo, el Coonhound negro y fuego tiene la cabeza larga y bien provista, el cráneo es óvalo, de stop medio, la nariz es negra y las ventanillas abiertas.
Las mandíbulas son fuertes y los ojos redondos y de color oscuro.
Las orejas son llevadas péndulas y el cuello es largo y con papada.
Pecho profundo y arqueado, plantas gruesas y firmes, de lomo recto y fuerte.
Cola larga y en punta.
Pelaje: Pelo corto y denso.
Color: Negro con manchas de fuego.
No es muy sociable y necesita un ejercicio constante y una actividad diaria.
Su adiestramiento ha de ser firme y serio.
Es un excelente sabueso, nervioso y activo.
Es tímido, excepto con su amo al que protege y rinde fidelidad.
Está atento a todo lo que pasa a su alrededor.
El Coonhound negro y fuego fue creado a mediados del siglo XVIII en Virginia, para la caza del mapache.
Este perro era el defensor de las colonias de los ataques de los indios.
Cazador del mapache, se le puede encontrar en regiones espesas o forestales.
Es insensible al clima y un excelente animal de compañía.